Se lleva a cabo en terrenos aledaños al panteón de la cruz durante la última semana de octubre y la primera de noviembre. Se trata de una hermosa tradición que ha cobrado importancia, ya que se festeja en forma diferente a otras regiones de la República. En ella encontramos dulces en forma de calavera y calaveras de barro de todas formas y tamaños, con infinidad de nombres grabados. Todo el ingenio de los que trabajan estos productos es puesto en práctica para hacer una sátira de la muerte. Se instalan juegos mecánicos y puestos con antojitos y frutas de temporada.